The Modernist

En una parcela compacta de 360 ​​m² en la selva de Tulum, solo se puede construir en el 55%. Además, la normativa exige espacio para aparcamiento, dejando los 160 m² restantes prácticamente intactos: la vegetación original delimita el espacio dentro del cual se asienta la casa.

Una casa alrededor de un patio

El diseño no parte de la fachada, sino de un espacio vacío: el patio central. Este espacio exterior sombreado permite que la luz penetre profundamente en la casa y conecta las habitaciones circundantes sin aislarlas. Todos los espacios habitables se organizan en torno a él; el patio no es un elemento decorativo, sino el lugar donde la casa respira.

El ritmo como estructura

En la planta baja, lamas verticales de madera y vidrio se alternan en un patrón que se repite en toda la casa, desde la fachada hasta las ventanas de la planta superior. Bandas horizontales de travertino atraviesan este ritmo, aportando una sensación de calma. Nada de esto se ha añadido: es la estructura misma la que permanece visible.

Por dentro y por fuera como un solo movimiento

El salón, de cuatro metros de altura, se conecta con el patio mediante puertas pivotantes de igual altura. Una piscina con terraza de madera, un área exterior cubierta, una terraza elevada para tomar el sol y dos balcones para los cuatro dormitorios amplían el interior hacia el exterior, en lugar de separarlo de él.

Material sin procesar

El estuco chukum color crema —típico de Tulum y típico de la región— se combina con el travertino local. La madera autóctona aporta calidez sin suavizar el conjunto. Sin ornamentación, sin capas superfluas: solo material que muestra su esencia.